jueves, 22 de diciembre de 2016

UNA CRÍTICA DE LA CRÍTICA FEMINISTA DE LA CRÍTICA FEMINISTA DEL REGUETÓN (Sí, lo que lees)

Como nosotras hablamos con lenguas de fuego, se crucifica nuestra cultura.
[G.Anzaldúa]

Resulta que, una vez más, el reguetón volvió a estar en el ojo del huracán feminista en el Estado español. Una petición en change.org para retirar una de las canciones de Maluma (“por misógina y machista”) desató la polémica.

Esto de censurar el reguetón desde Europa me trae a la mente dos cosas que han marcado mi vida respecto a la música y sobre las que quiero exponer mi opinión aquí: 1) la vergüenza que sentía antes al decir que me gustaba la música tropical (salsa, merengue, cumbia, reguetón, etc.) siendo una sudaka que vive en el Estado español; y 2) una vez que lo empecé a decir con orgullo, el derrumbe que supuso una crítica bastante dura que, en una charla feminista, planteó una compa rapera latinoamericana (cuyo nombre no diré por respetar su privacidad), la cual giraba en torno a las europeas y latinoamericanas que defendemos el reguetón aquí en Europa; una crítica a la que creo que hay que darle un par de vueltas, sobre todo nosotras las migradas, que nos encontramos en una seria encrucijada como feministas latinoamericanas "afuera". La cosa tiene más aristas de las que parece y no es tan fácil posicionarse.


LA CRÍTICA FEMINISTA DE LA CRÍTICA FEMINISTA DEL REGUETÓN: El eurocentrismo y el clasismo de la crítica del reguetón en europa. 

Nunca más me van a hacer sentir vergüenza por existir.
[G.Anzaldúa]


Dice Cèsar Rendueles que “la mayoría de la música que el occidente rico odia se baila en pareja y extremadamente pegado. Una pista de baile de reguetón es una especie de consumación de la pesadilla simbólica occidental: una masa sudorosa apretada y sin ilustrar, coreando letras de alto voltaje sexual y proclive a la violencia”. ¿Seremos las sudakas reguetoneras y cumbieras una de las peores pesadillas de europa? ¿Lo seremos incluso para algunas feministas? No sé con certeza qué extraños pensamientos se hallan detrás del rechazo de la música latinoamericana en Europa, pero lo cierto es que ese rechazo es latente. Y en el caso "Maluma" se ve clarísimo, pues es curioso que sea cuestionado con ahínco este sujeto en concreto y sus canciones, pero no otras de origen "autóctono" cargadísimas de violencia machista y misoginia*. 

La cuestión es que, a veces, me da la impresión de que ciertos feminismos europeos olvidan que el machismo es una característica estructural en nuestras sociedades, es decir, que está en todas partes. Así que detrás de la afirmación “el reguetón es machista” encontramos dos grandes errores: por un lado, el error de creer que un estilo musical puede ser machista (la crítica al estilo en su totalidad y no a ciertos contenidos -las letras- me hace pensar que Rendueles tiene algo de razón); y por otro, creer que este estilo es una mancha dentro de una trayectoria musical europea (o mundial) feministamente intachable.... #risas #CARCAJADAS.

El reguetón no es de por sí un estilo machista. Ningún estilo lo es. Hay gente en el Sur del mundo que está trabajando mucho en subvertir los contenidos de los ritmos latinos. Se me vienen a la mente algunas canciones de Ivi Queen, pienso en Sara Hebe (mezcla de rap y cumbia), en Miss Bolivia, Kumbia Queers, Sudor Marika, Chocolate Remix, CHa.Ne.Ca, Torta Golosa… todas sus creaciones revientan de una manera u otra el contenido clásico-machista de la cumbia, el reguetón y similares, siendo el primer "reviente" el hecho mismo de que no sean (cis)hombres-heteros quienes toman el escenario ni el micro. Pero también debemos tener en cuenta que se adueñan de unos ritmos que de por sí ya son rebeldes. En una entrevista, las Kumbia Queers declararon: "La cumbia es el pulso de Latinoamérica, la reina de la calle. Es la música de los sectores más pobres, es el ritmo musical más discriminado y el más bailado, no se enseña, se aprende escuchando... Es el punk latino". Por otro lado, con motivo de la campaña "Ni una menos" de Argentina, Chocolate Remix sacó este tema reguetonero que resume bastante lo que he planteado hasta ahora:

"si baila reguetón
ni una menos
si te dejó por otro
ni una menos...
vamos mujer
baila hasta abajo
menea con esa pollera de tajo
ponte si quieres una tanga debajo
haz con tu cuerpo lo que quieras
QUÉ CARAJO!!"

Amigas feministas europeas, con todo el cariño del mundo: Europa tiene su propia siembra de machismo y estaría bien que empezaran a centrarse en ello. Sea rock, punk, clásico, cantautores, etc., su música también es machista, y el hecho de que ustedes solo vean el machismo de NUESTRA música del sur es, como poco, clasista y eurocéntrico. Para que me entiendan: su actitud de denuncia de una canción de reguetón ahora mismo no se distancia mucho de las declaraciones racistas que alguna vez he oído tipo “desde que llegaron los inmigrantes y su música latina España está llena de machismo” (¡como si fuera exclusivamente nuestro!). Por otro lado, como vemos, las propias latinoamericanas son conscientes del machismo que copa sus espacios y se están encargando ellas mismas de ir cambiando poco a poco su realidad y transformando la música que les es propia en algo más subversivo de lo que ya puede ser.


LA CRÍTICA DE LA CRÍTICA FEMINISTA DE LA CRÍTICA FEMINISTA DEL REGUETÓN: La encrucijada de las Sudakas (y otras feministas) en europa.

Un desplazamiento enorme del pensamiento dualista en la conciencia individual 
o colectiva es el principio de una larga lucha, pero se trata de una lucha que podría, 
según nuestras mejores esperanzas, conducirnos al final de la violación, 
de la violencia, de la guerra. 
[G. Anzaldúa]

Y acá viene la crítica que me derrumbó y ha provocado que escribiera esta nota sobre el reguetón: a algunas compas Latinoamericanas les jode (como comentaba al principio, confesó la compa rapera en una charla) que aquí, desde algunos feminismos se reivindique como subversivo el reguetón, algo que en el Sur es muy dañino a muchos niveles y contra lo que se lucha a diario (me pregunto, por cierto, qué hubiera pensado ella si hubiera leído estos días el "Viva Maluma" que me encontré yo en un muro feminista). 

Esta crítica nos pone en una tesitura complicada: parece ser que defender el reguetón aquí puede ser rebelde de cara al clasismo y colonialismo europeos, pero opresor de cara al machismo latinoamericano. Quizás el fallo esté en la crítica o la defensa de la totalidad, es decir, que las feministas críticas con las críticas al reguetón estemos cometiendo su mismo error: creer que un ritmo puede ser o no ser -al completo- machista o emancipador. Y esto nos está llevando a defender el reguetón sin ningún tipo de filtro y sin cuestionar sus contenidos; a pinchar y bailar en las fiestas feministas canciones de contenido machista en nombre de la lucha contra la evidente colonialidad que supone criticar desde Europa el reguetón. En resumen, creo que las feministas críticas con el reguetón y las feministas críticas con éstas, no estamos sino moviéndonos nuevamente en una dicotomía, en uno de esos binarimos que tanto odiamos. En este caso, reguetón al completo sí/reguetón al completo no. Defensoras y detractoras nos olvidamos, una vez más, de una amplia gama de matices que podrían suponer una ruptura. 

Por último, un apunte sobre las especiales complejidades que trae consigo la situación de las emigradas. Y me voy a poner de ejemplo:

La cumbia marcó mi infancia. Si miro pa'trás veo a mi madre tejiendo, con la radio puesta de fondo en una emisora que daba cumbia todo el día, y mi hermana y yo bailando a su alrededor, aprendiendo pasos de baile con mi tía. Cada vez que escucho algún tema de aquella época, viejos recuerdos vienen del pasado a envolverme en sus brazos erizándome la piel. Sin embargo, cuando analizo las letras de esas cumbias no me queda otra que asumir la contradicción de que mis recuerdos están construidos sobre canciones de alto contenido misógino. En este sentido me identifico con Anzaldúa en Borderlands, pues me siento una especie de mestiza con una lucha interior constante por la necesidad de sentirme orgullosa del Sur que me atraviesa, de reconciliarme con mi cultura de origen a pesar de su machismo, sin dejar de lado lo que he aprendido en estos años de emigración, y sin dejar de ser la feminista en la que me he convertido. Pero, ¿dónde está el límite? ¿dónde me impongo y me dejo imponer? ¿hasta dónde puedo amar algo que encadena? ¿cómo lucho por la libertad sin romperme por completo o romper a otras? ¿cómo salgo de esta encrucijada? Yo desde acá siento nostalgia por mi música y mis bailes, reivindico mi cultura, me siento orgullosa de mis raíces y quiero gritar a los cuatro vientos en Europa que nuestra música, nuestras identidades del Sur, merecen respeto. Pero también me veo obligada a reconocer que mi nostalgia, mis raíces y mi música están plagadas de una misoginia que en mi país ha fomentado -y sigue fomentando- machismo por doquier... un machismo que nos mata.

Así que va a ser que no, que no sirve cualquier cumbia ni cualquier reguetón.

Por todo esto, creo que existe un conflicto bastante jodido entre la identidad migrante-nostálgica y la realidad de nuestros países de origen, pues en ellos el contenido patriarcal de ciertos merengues, reguetones o cumbias sigue haciendo daño más allá de mi morriña o saudade, y más allá de mi orgullo Sudaka en europa. Un conflicto identitario que creo que tendremos que poner sobre la mesa para buscar la emancipación sin poner cadenas a otras, y para seguir luchando sin desintegrar nuestro ser por completo.


"Cada incremento de conciencia, cada paso adelante es una travesía, un cruce. 
Vuelvo a ser una extraña en territorio nuevo. Una y otra vez. Pero si huyo de la 
conciencia consciente, si me escapo de "saber", no me moveré. 
El conocimiento me hace más consciente, más lúcida. 
"Saber" es doloroso porque después de que "se" produzca no puedo quedarme 
en el mismo sitio como si tal cosa. Ya no soy la misma persona que era antes."
[G.Anzaldúa]



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*No sólo hay contenido machista en los estilos musicales latinoamericanos, en los europeos (y españoles en concreto) también. Aquí una pequeña antología:

"Que no la encuentre jamás o sé que la mataré
a punta de navaja
besándola una vez más"
[Loquillo]

"hoy voy a asesinarte, nena,
te quiero pero no aguanto más.
hoy voy a asesinarte, nena, no me volverás a engañar."
[Siniestro Total]

"Estás haciendo mal al dejarme pasar,
estás haciendo mal y no sé lo que va a pasar
Tendría que besarte, desnudarte, pegarte y luego violarte
hasta que digas sí".
[Los Ronaldos]

"Cada vez que respires,
cada movimiento que hagas,
cada atadura que rompas, cada paso que des,
te estaré vigilando.
Todos y cada uno de los días,
y en cada palabra que digas,
cada juego que juegues, cada noche que te quedes,
te estaré vigilando.
Oh, ¿no puedes ver
que tú me perteneces?
cómo duele mi pobre corazón
con cada paso que das."
[The Police]

"Quiero vivir contigo aquí,
solo así soy feliz.
Lo soy si eres mía y te dejas amar."
[Skalariak]

"Te daré el buey blanco
Y la vaca marela
Y mi hija más joven
Para que te acuestes con ella"
[Canción tradicional gallega]

Disimula y hace como que no ve
cuando le digo: “eh! ¿a donde vas tan sola?”
Orgullosa y temblorosa como un flan
sus pasos se le van, por no decirme “hola”
Esa chica es mía, casi casi mía
está loca por mí, pero aún no se fía
Esa chica es mía, casi casi mía
está loca por mi, y por eso ella es mía
[Sergio Dalma]

"Preferiría verte muerta, muchacha
Antes que con otro hombre
Trata de no perder la cabeza, muchacha
O no respondo de mis actos
Será mejor que salves el pellejo, muchacha
Esconde la cabeza en la arena, muchacha
Si te pillo con otro hombre
Es el fin, muchacha"
[Beatles]

"Si tu marido te pega,
no te debes preocupar,
te pega porque te quiere,
porque te quiere pegar."
[Jota castellana]

"Eres una puta... pero no lo bastante.
Tu boca huele...
como un escape de gas
Todo ese culo,
lleno de peligros.
Vámonos al water,
haremos un guateque,
encima del retrete, puta"
[Ilegales]

"Follarse pijas es follarse a la derecha"
[Los chikos del maíz]

"debo admitir que va mejor
un poco mejor cada vez
debo admitir que va mejor
va mejor desde que eres mÍa
va mucho mejor cada vez
mejor cada vez
antes era cruel con mi mujer
le pegaba y apartaba de todo lo que le gustaba
tÍo, era despreciable, pero ahora estoy cambiando de pelÍcula
estoy haciéndolo lo mejor que puedo"
[Beatles]

"Cuando te cases con el otro iré a tú boda,
Cuando pregunten en seguida me opondré,
Y si pregunta el cura el por que me opongo,
Yo le diré que porque tú eres mí querer
Y si se enoja el que iba a ser tú esposo
Saco mi cuete y me pongo a disparar,
Al fin y al cabo, yo no le temo a la muerte
Ni voy al bote, porque soy la autoridad
Ay Anselma, Anselma, Anselma,
Chaparra de mis pesares,
O dejas que te visite,
O te mando a los gendarmes"
[De Los Lobos, pero popular en Canarias a manos de Los Bajip de La Gomera]

"Junto a la fuente el cántaro quebrado
el veredicto está claro soporta tu cruz
Si no puedes recordar
que no debes olvidar
una mano amiga
tendida todo el tiempo
no has parado a pensar
estabas advertida
puta desagradecida"
[Bunbury]

Importante: Gracias a Rosalía, Gloria, Alba, Ariadna, Paulina, Daniela, Adán, Melody, Dailos, Aníbal, Diana y Raquel por su colaboración en esta recopilación.

viernes, 11 de noviembre de 2016

SOBRE EL FEMINISMO DEL LATIGAZO Y EL PRIVILEGIO BLANCO. Notas de un algodón de azúcar.

Dedicado a Laura, 
pues estas reflexiones son producto de debates con ella. 


Hoy fui a unas Jornadas sobre Antropología, Feminismo e Interseccionalidad en la UB. Salí con un sabor agrio y muchas preguntas. Siempre que se habla de interseccionalidad, inevitablemente sale el tema de la raza, y con él la cuestión migrante. Y es increíble lo que me duele.


Privilegios

Siempre resulta doloroso ver a personas no migrantes hablando de migración. Personas blancas hablando de racismo. Personas económicamente privilegiadas hablando de pobreza. Personas cis hablando de transexualidad... A mí de forma particular, y obviamente por mi experiencia, me duele muchísimo la parte migrante. Me abren en canal las académicas teorizando sobre algo que a mí me rompió la vida. Es algo muy visceral lo que me pasa. Las veo ahí sentaditas en el podio, en sus sillas académicas, detrás de la-mesa-del-poder-del-habla, y yo ahí, una sudaca más entre un amplio público, escuchándolas teorizar sobre mi vida, viéndolas con sus abstracciones invisibilizar mi dolor y el de mi madre y el de mi abuela. Es duro. Durísimo. Sobre todo cuando no se sitúan. Sobre todo cuando elaboran teorías que no cambian el mundo, ni mi mundo, ni el de ninguna migrante. Sobre todo cuando no construyen praxis. Sobre todo cuando en un amplio despliegue de blancura y eurocentrismo alguna se atreve a decir que “ya no existe el racismo, que hoy es otra cosa” y se queda tan ancha, sin siquiera explicar qué quiere decir con eso*; ESO que dice que no existe pero que a tanta gente afecta y tanta gente denuncia. La cereza de la tarta va y la pone una asistente, quien definiéndose en su intervención como argentina nieta de alemanes, de repente apoya con convicción a la señora anterior argumentando que “La Ley de Extranjería afecta de la misma forma a todas las personas extranjeras”, incluida ella, blanca argentina de origen alemán. Ojalá entendiera ella que nosotras, las migrantes blancas, para evitar el racismo, tenemos con callarnos el acento. Pero la piel no calla. Y que aunque la Ley de Extranjería fuera igual pa’ todas (algo que es debatible), la calle no lo es, el trabajo tampoco, las oportunidades tampoco, la policía tampoco, los aeropuertos tampoco, y probablemente ni siquiera el trato del funcionario de turno en la Oficina de Extranjería de turno. Porque, ¿sabés qué, vecina blanca? Las leyes y las normas sociales las aplica gente. Gente que te trata de forma diferente según tu aspecto. Y vos… vos pisás el mundo como blanca. Yo piso el mundo como blanca. Aunque ambas seamos extranjeras sudacas. Y nos vengan otras opresiones por otros lares. Somos blancas.


Latigazos

En un momento, una de las ponentes propuso debatir si es posible deconstruir la raza. Y con la compa que estaba sentada a mi lado enseguida nos miramos con cara de “la deconstrucción se nos fue de las manos, definitivamente”. Me pregunto si realmente la susodicha deconstructora estaba pensando que podía -en un ejercicio de "deconstrucción de la performatividad identitaria racial"- dejar de ser blanca en este mundo donde los nazis le dan una paliza a una mujer embarazada por llevar nikab o dejan en silla de ruedas a un chico por ser negro. ¿En serio, para combatir el racismo, lo primero que se te ocurre es debatir en la Universidad sobre la deconstrucción de la raza? Quizás sea un nivel elevado de teorización académica al que yo soy incapaz de acceder. Puede. No niego ni negaré nunca mis limitaciones. Pero la verdad, yo veo caminos más fáciles para empezar a combatir estas cuestiones del privilegio blanco. No sé. Quizás donando parte de su sueldazo -compañera académica- a colectivos que luchan contra el racismo o apoyan a médicos que atienden gratuitamente a personas migrantes en situación irregular sin acceso a atención sanitaria. Por poner un ejemplo nomás, ¿eh?

Porque este es otro tema. Muchas veces decimos (yo misma digo) “cuestiónate tus privilegios”, “cúrrate tus privilegios”. Y yo, la verdad, no sé qué es eso. ¿Por qué lo digo? ¿Qué quiero decirle a la gente con esa frase? Porque pensándolo bien, parece una orden para trabajar en soledad. Deconstrúyete. Vos y tu privilegio, y nadie más. Solipsista y bastante neoliberal. ¿Es que creemos aún que cada una por un rincón, haciendo un ejercicio de debate mental con una misma, vamos a cambiar las cosas? Suena hasta inmovilista, pro status quo, porque ¿voy a dejar de ser una privilegiada blanca funcional universitaria de mierda si me doy latigazos yo sola en mi cuarto? Creo que no. Creo que tengo que currar esto pero desde otro lado y acompañada. Creo que tengo que tomar conciencia de esta mierda, sí. Tengo que leer, pensar y aprender, sí. Pero la conciencia sobre un tema, por sí misma, no cambia las cosas, no es suficiente. Tengo que trabajar contra el poder para que se rompan estas dinámicas basura. Tengo que tirar de mi hilo, del hilo que me toca en esta gran red tejida de opresiones, para que algún día la destejamos por completo. Y lo tengo que hacer con mis compañeras.

Fue una compa la primera que me dijo que yo era una privilegiada universitaria. Y fue acompañada por otra que descubrí cómo me oprimía la gordofobia. Y fue en un colectivo feminista donde empecé a buscar alternativas para destejer(me).

Porque está de sobra decirlo: una sola no puede contra el opresor, una sola no cambia el mundo.

Sé que tenemos una tarea difícil. Sé que somos un conjunto complejo de humanas poseedoras de complejas combinaciones de opresiones y privilegios. Y que de este modo el conflicto está servido en la mesa.

Pero hoy, justo hoy, no tengo hambre.


Alianzas

Dice Laura -la amiga con la que debato mucho estos temas- que nosotras pecamos a veces de ser del “feminismo bonito” porque somos las típicas boludas que soñamos con un mundo en el que las feministas tejamos alianzas entendiendo que, aunque duela, y aunque sea lento, cada cual tiene sus procesos, y esos procesos no responden a nuestra urgencia. Cada vez que Laura me dice lo del “feminismo bonito” me siento un poco chicle rosa, un poco algodón de azúcar. Y me doy asco a mí misma. Siempre creí en el conflicto, en el debate, en la crítica, en la confrontación (y las feministas me enamoraron por ser gente capaz de revisarse constantemente, como ninguna otra lucha lo ha hecho). Pero también creo en las alianzas. Tengo que creer.

Sin embargo hoy, con el corazón migrante en una mano y el algodón de azúcar en la otra, no pude sino llegar a casa revuelta de academia, y plantearme en un grito mudo dialéctico:

cómo seguir siendo autocríticas sin caer en el feminismo del latigazo,
cómo seguir revisándonos sin descomponernos por completo o convertirnos en una nada inmovilista,
cómo entender la lentitud cuando el dolor nos genera prisa,
cómo deconstruir sin bloquear la construcción,
cómo criticar sin destruir la ilusión,
cómo luchar y tejer alianzas con las heridas en carne viva...

¿Dónde está la salida?
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* Quiero creer que la ponente intentaba explicar algo que, de casualidad, abordé en mi último post... el neorracismo de lo identitario que se suma al racismo biologicista clásico. Pero ella no lo explicó ni habló de coexistencia, así que el ambiente quedó caldeado... más aún cuando habíamos varias migrantes en el público, algunas de color.