miércoles, 2 de diciembre de 2015

CUERPO

[Fuente: Stop Gordofobia]
Hoy me desperté harta de la infamia
De las cintas métricas
Del gris y de la tristeza
Y me pinté de preciosos colores,
te pinté de preciosos colores.
Hoy me levanté hermosa
Porque te abracé
Y abracé lo que soy
Porque elegí no vestir más muerte
Para vestirte de amor
Para vestirme de amor.
Lejos de cobardías y desprecios
De la roña ajena puesta sobre mí y sobre ti
De la pesadez de su mirada sobre vos
Sobre mí.
Me limpié su mugre
Te quité su mugre
y me puse alegre.
Hoy me sentí capaz
Y como siempre me obligaron a odiarte,
Hoy me obligué a amarme.
Y como siempre me obligaron a morir,
Hoy te obligué a vivir por sobre todas las cosas.
A renacer de las cenizas
No como ave fénix
Sino como gorda que despierta
Por fin
Del letargo.
Hoy tu suavidad,
redondez y esponjosidad
Me robaron una sonrisa
Mientras me aferraba a tu firmeza.
Y prometí que nunca más
Derramaría una lágrima en tu nombre
(cuerpo gordo)
Ni en mi nombre
(Magda)
Que es lo mismo
(gorda)
Prometí,
Aunque soy consciente
De que mañana al despertarme empezará
una nueva
vieja
guerra.
Y volveré a pelear contigo, querido amigo.
Desde ya:
Perdóname.

miércoles, 15 de julio de 2015

Pancarta

Fotografía: Kika Fumero


Siempre dudé si escribir sobre amor
no es que no lo viviera
pero
¿se merece un poema?
no es que no lo sintiera
pero
¿se merece un poema?

la guerra de troya
romeo y julieta
crímenes por amor
amores en guerra
¿se merecen poemas?
si en su nombre se mata
se ata y encadena
¿se merece un poema?

si cual ficción química terca
es el rey de los versos y la métrica
del arte y la estética
de las mil y una noches en vela

si mentiroso y escurridizo
(cuando no se manifiesta enfermizo)
ha conquistado todo lo que oigo, leo, veo y piso
¿se merece un poema?

quizás más que un poema un lema
más que un lema una pancarta:

DÉJANOS EN PAZ.
ENTREGA LAS ARMAS.
ENTREGA LAS ALMAS.

sábado, 11 de julio de 2015

Autorretrato de una GORDA.




Mi cara redonda, mis manos fuertes,
herencia de mi madre. 
Mi cuerpo grande, mi espalda ancha,
herencia de mi padre.
Mi cuerpo alto, esbelto,
herencia de mi abuelo.
Mi gusto por la cocina y la comida,
herencia de mi abuela.

Odiarme a mí misma ha sido odiar mis orígenes.

Las líneas continuas
se desdibujaban desde mi rechazo.

Era la ladrona de mi propia memoria histórica.



domingo, 5 de julio de 2015

Rotas

Cuánta gente rota en este mundo
Marginales navegando los márgenes
Expulsadas por anormales
Inútiles al sistema
Inadaptadas al sistema
No tanto por rebeldía
como por simple incapacidad de vender su vida y su idea al mejor postor.

Cuánta gente rota en este mundo
Triste
Que se para en la calle a pensar
y repiensa lo pensado dos veces
Mientras la marabunta continúa su camino
Toda en la misma dirección.
Obediente y feliz.

Cuánta gente rota en este mundo
Tan sola
Tan blues
Sin saber aún compartir su dolor
Que le queda enorme
tanto como un zapato de cien números más grande que su pie.

Cuánta gente rota en este mundo
Tan  destrozada
que no encuentra en el espejo los reflejos de sus mil pedazos
Tan perdida
que no encuentra sus minutos en los relojes de la estación
Tan desorientada
que no encuentra los dedos que van a las manos que van a los brazos que van al alma.

Cuanta gente rota en este mundo
En pobreza extrema de palabras
Fuerza – ánimo – hola
Gente con números rojos  en la cuenta de te quieros,
De todo saldrá bien,
De no es tu culpa.
Gente endeudada con el destino.

Cuánta gente rota en este mundo
Y hoy yo con mi copa de vino

Sin abrazos
Rota también
Sola también
Repensando lo pensado.


Brindo por nosotras,

Por que algún día
no esté
medio vacío el vaso.


_

lunes, 15 de junio de 2015

UNA CUESTIÓN DE ACTITUD (?)

Leí hoy el artículo "Breve historia del fofisano y la gordibuena" de Beatriz Serrano, y tengo que reconocer que le encontré algo bueno y algo malo. ¿Lo bueno? Me pareció un resumen genial, que dio en las claves ideológicas de cada postura en torno a estos términos y dejó abiertos los interrogantes necesarios. ¿Lo malo? Despierta en mí el monstruo de la gordibuena que me persigue como el fantasma del amor verdadero en una comedia americana y vuelvo a arder cuando leo que Weloversize afirma que ser "gordibuena" es una cuestión de actitud... Me vienen a la mente tooooodas las personas que me han dicho eso a lo largo de mi vida y también todas las que me lo repiten a diario. Se me despierta la bestia y nace la necesidad de escribir este post.


[Advertencia: las siguientes palabras vienen llenas de bronca y frustración. No voy a ser políticamente correcta. No voy a ser filosóficamente correcta. Voy a ser vulgar. Y voy a ser rabiosamente sincera y digna del barrio que me parió.]





Como dice la imagen que encabeza este post "Me comí tantos versos que puedo cagar un libro de poemas". En mi país, Uruguay, "comer versos", es comerte palabras que suenan muy bonitas pero están totalmente vacías de contenido o simplemente son mentiras. Esto es lo que siento con los discursitos facilones de “la actitud” o el “¡tú quiérete chica!”.

¿¿¿En serio nos van a seguir hablando de ACTITUD y reducir todo a una supuesta "voluntad personal mágica"???

Desde pequeña, cuando aún la gordofobia no tenía nombre para mí y la experimentaba sin poder definirla o señalarla, tenía una sensación extraña cuando al hablar de mi dolor la gente me decía que yo era la única responsable de mi autoestima baja. Hoy me sigue pasando lo mismo: cada vez que alguien me invita a “quererme y aceptarme como soy” se enciende una llamita en mi interior estomacal que va creciendo a toda velocidad por mi pecho en dirección hacia mi boca y escupo fuego como una dragona descontrolada. Sí. Me enciendo. Magda is on fire.

¿¿¿Pero qué le pasa a la gente??? Llevamos dos años con esto de Stop Gordofobia (y tantas otras páginas con la misma labor) señalando las raíces, los factores y las consecuencias de la gordofobia y siguen soltándonos a lxs gordxs la frase más simple, estúpida y hueca del mundo: “ES UNA CUESTIÓN DE ACTITUD”. ¿¿¿Es que se creen que somos idiotas??? ¿¿¿Qué si tuviéramos la clave para estar seguras de nosotras mismas no lo habríamos hecho ya??? ¡¡¡por favor!!! ¡¡¡las cosas son más complejas!!!

Vivimos en un mundo capitalista que ha cosificado el cuerpo y lo ha convertido en una mercancía de intercambio más, al cual se le atribuye un valor concreto en base a sus cualidades. Vivimos en un mundo heteropatriarcal cuyas exigencias estéticas para con las mujeres son cada vez más agudas e imposibles de cumplir. Los trastornos de conducta alimenticia están afectando a gente cada vez más joven (hay casos de niñas de entre 6 y 8 años). Recibimos alrededor de 10.000 anuncios publicitarios al día que nos dicen -entre otras cosas- que nuestros cuerpos son una mierda.  La gente gorda caminamos por la calle y somos insultadas de las formas más diversas y poco originales que puedan imaginar. También vivimos situaciones de discriminación laboral, familiar, sexual, amorosa; en el transporte público, en las consultas médicas; en la tele, en la radio, los periódicos, el cine... día a día se nos machaca la autoestima, la seguridad en nosotras mismas, el amor propio... 

¿¿¿En serio nos van a seguir hablando de ACTITUD y reducir todo a una supuesta "voluntad personal mágica"???

Tenía 8 años la primera vez que me dio vergüenza desnudarme en público para meterme a una piscina y 27 la última. Tenía 12 años la primera vez que un chico me dijo “si fueras flaca sería tu novio” y 26 la última. Tenía 13 cuando escuché en la calle el primer “Gorda asquerosaaaaa” desde un auto lleno de hombres que pretendía insultarme con mi cualidad física más notable y recuerdo más de un "daleee gorrdaaaa" mientras cruzaba la calle por la zona de peatones... Tenía 17 años la primera vez que me acosté con un tipo que me dijo “si fueras flaca saldría contigo” y a los 20 oí por primera vez “no se me pone dura porque no me pones”. Toda mi vida fui la gorda del grupo, la gorda de la familia, la gorda de la clase. Visité mi primera nutricionista a los 15, la última con 19 años... con todas terminé engordando (un total de 15kg de mi peso inicial), aunque la última fue la que más me traumatizó, después de decirme en consulta que estaba enferma (porque era gorda). He vivido en un odio propio constante desde los 8 años aprox. alimentado por estas y otras experiencias; un sinfín de humillaciones que se han ido repitiendo incesantemente; horas y horas de un jodido bucle gordofóbico... Y sé que no soy la única.

Desperté de mi letargo justamente el día en que me di cuenta de que no era la única: una señora desconocida se puso a llorar a mi lado en el tranvía porque unos chicos la habían llamado gorda en la calle (de esto hace ya unos tres años). Montamos Stop Gordofobia y descubrimos que éramos miles y miles, cada cual con su historia personal, pero similar a las de los demás. 

La última vez que vi llorar a alguien por estas cuestiones fue la semana pasada -en un taller de Stop Gordofobia-, una niña de 17 años. La última vez que yo misma lloré fue ayer, al leer en el Twitter a una compa que nos contaba que su hermana de 9 años le dijo llorando que no quiere ir más al colegio porque en el vestuario la llaman gorda.

¿¿¿En serio nos van a seguir hablando de ACTITUD y reducir todo a una supuesta "voluntad personal mágica"???

Extender esta petición de “actitud” a la gente gorda como una forma de salir de nuestras bajas autoestimas o situaciones dolorosas por la discriminación gordofóbica y el estigma que sufrimos a diario sobre nuestros cuerpos es obviar el contexto social de la propia discriminación. Esto nos lleva hacia un callejón sin salida que se detiene en otro estigma: un segundo estigma, porque, si no nos bastaba con sufrir el estigma de la gordura, ahora también sufrimos el de ser los y las gilipollas que son incapaces de quererse o estar seguros de sí mismos, porque ¡ey! DEPENDE DE TI, ES UNA CUESTIÓN DE ACTITUD. 

Una cosa es apostar por el amor corporal como un derecho de todas/os, otra muy distinta es decir que si no lo tienes es porque te falta actitud.

Dejen de señalarnos como únicas/os responsables de nuestra situación (de ser gordxs, de no adelgazar, y ahora también de no querernos). Dejen de tirarnos la culpa encima. La opresión (gordofóbica) es algo colectivo, político, complejo y estructural cuyas jerarquías, omnipresencias, privilegios, violencias y otras innumerables consecuencias son dignas de ser estudiadas, analizadas y combatidas. Esto no es algo que pueda romperse con un verso facilón de filosofía barata de esos que llevamos comiéndonos toda la jodida vida y que seguimos cagando sin mayores trascendencias.

Hay muchos motivos por los que una persona puede ser gorda, pero hay un solo motivo por el que la gente gorda tiene la autoestima baja y sufre… y se llama GORDOFOBIA.  

viernes, 22 de mayo de 2015

Una voz más con Takbar Haddi. Una voz más por el Sáhara Libre*.

Yo tenía aproximadamente 20 años la primera vez que oí hablar del Pueblo Saharaui (y eso que vivo en Canarias, a pocos kilómetros de la costa de África continental, y cada determinado tiempo la arena del desierto en suspensión llega con el viento a nuestras islas en forma de "calima"). 

Todo ocurrió en un aula de mi facultad. Un profesor de Filosofía Social invitó a una mujer saharaui a hablar de su pueblo. Era abogada, pero no recuerdo su nombre. Nos habló de la ocupación marroquí del territorio del Sáhara Occidental, y de cómo se traduce esta ocupación en el día a día de las personas saharauis, consideradas -a decir verdad- menos que personas. En los territorios ocupados del Sáhara, algo tan simple como querer una verdura determinada y que haya un colono que también la quiera, significa prioridad del colono sobre ti y que éste se lleve la verdura que tú querías (y así en todos los servicios). La voz de los saharauis está silenciada y algo tan simple como afirmar abiertamente tu identidad (que eres saharaui y no marroquí), o tener una bandera saharaui, puede llevarte a la ruina.

En el Sáhara unas vidas valen más que otras. O más bien, las saharauis no valen nada para el gobierno invasor marroquí.

Señal de Sahara Libre
De todas las calamidades y violaciones de derechos humanos continua que nos describió la abogada saharaui aquella mañana, hay dos cosas que recuerdo claramente y que describen mucho -a mi modo de ver- la rutinaria infravaloración y abuso en los territorios ocupados. Nos contó que los y las estudiantes saharauis son apaleados sistemáticamente durante la época de exámenes para que no puedan estudiar y no puedan acabar nunca sus carreras (y es que como sabemos, ser cultos es una forma de ser libres, o de llevar libertad a su pueblo). Un escalofrío me recorrió el cuerpo cuando nos relató la historia de un niño de 7 años [1] que había alzado las manos en la clásica señal de libertad [2] y que su "atrevimiento" (que no sería más que inocencia y repetición de algo que vio hacer a algún adulto) le había costado ser  torturado en los calabozos de las cárceles marroquíes durante semanas. Repito: un niño de 7 años.

Tiempo después de la charla de esta mujer en la facultad, tuve la oportunidad de oir en el CSO Taucho a una de las tantas estudiantes saharauis luchadoras -Sultana Haya- relatar en primera persona su experiencia. Nos habló de juicios injustos, palizas en manifestaciones, detenciones ilegales, torturas sufridas en los calabozos, personas desaparecidas, jóvenes asesinados... Nos contó que a ella, durante una carga policial, un policía marroquí LE ARRANCÓ UN OJO y luego, sin siquiera llevarla ante un médico, fue arrastrada a los calabozos para ser torturada de múltiples formas (formas que soy incapaz de redescribir aquí y ahora, pero que recuerdo perfectamente en su voz). Unas cuantas de las presentes en aquella charla no pudimos contener las lágrimas.

Es que redacto esto y se me llenan de lágrimas los ojos... ¿Cuánto tiene que sufrir un pueblo para que alguien le haga caso?

Esto que cuento es sólo una ínfima parte de lo que ha sufrido y sufre el pueblo saharaui a manos del gobierno de Marruecos, ante el pasotismo y el silencio cómplice de los organismos internacionales y ante la ignorancia (voluntaria o no) de la población mundial. 

Informarte sobre el Pueblo Saharaui es oir voces que hablan de violencia, de dolor y de muerte. 

Leer sobre el Sáhara es encontrar palabras que derivan todas en genocidio.



Haidala y la huelga de hambre de Takbar Haddi

Takbar Haddi
Desde que empecé a informarme sobre la lucha del  pueblo saharaui me quedó algo muy claro: las mujeres saharauis (co)protagonizan la lucha por la libertad. Están en la calle, han tomado lo público y se hacen oir: hay mujeres en las manifestaciones, hay mujeres en la política, mujeres organizando(se) desde el núcleo familiar y en la universidad, mujeres que hacen huelgas de hambre, hay mujeres que difunden el mensaje de libertad para el Sáhara allá donde vayan... Las saharauis luchan en su tierra y desde el exilio, y esto es algo que molesta profundamente al gobierno misógino marroquí.

Hoy, una vez más, las noticias que llegan de la lucha saharaui vienen de la mano de una mujer: el 15 de mayo del 2015 Takbar Haddi inició una huelga de hambre indefinida (frente al Consulado de Marruecos en Las Palmas de Gran Canaria) exigiendo justicia para su hijo, Mohamed Lamine Haidala, quien fue asesinado en extrañas circunstancias (víctima de múltiples agresiones) en los territorios ocupados del Sáhara, estando involucrados en el asunto tanto colonos y autoridades policiales marroquíes, como médicos negligentes que se negaron a ofrecerle la atención necesaria para salvarle la vida.

Takbar Haddi pide que los hechos en torno al asesinato de su hijo sean esclarecidos. Exige -entre otras cosas- una investigación independiente de lo ocurrido, así como de la negligencia médica y de la tortura policial a la que fue sometido Haidala; pide también la detención de los colonos que agredieron al joven (los autores de golpes y apuñalamiento que, sumado a la negligencia médica y a la tortura policial, le causaron la muerte); y, por último, solicita la entrega de los restos de su hijo para darle un entierro digno. 

En el comunicado de inicio de la huelga Takbar Haddi afirma: "anuncio mi entrada en huelga de hambre indefinida hasta conseguir mis mínimos y legítimos derechos como persona, o morir en el intento".

Nada temen las que no tienen nada que perder. 

Estamos contigo, compañera.



Apoya a Takbar Haddi firmando aquí:  


O compartiendo una foto tuya con la frase "Justicia para Haidala" aquí: 

 https://www.facebook.com/pages/Apoyo-a-la-Huelga-de-hambre-de-Takbar-Haddi-por-su-hijo/540316166109493?fref=ts

Y sobre todo, DIFUNDE. 

Gracias.

_______________
* Esto es una voz personal (la mía) de apoyo al pueblo saharaui y en concreto a Takbar Haddi. 
Para más información objetiva (histórica y cultural) sobre el Sáhara: http://www.saharalibre.es/ 
Para más información sobre la huelga de hambre de Takbar Haddi y el caso de Haidala:
http://justiciaparahaidala.blogspot.com.es/  
https://www.facebook.com/pages/Apoyo-a-la-Huelga-de-hambre-de-Takbar-Haddi-por-su-hijo/540316166109493?fref=ts

[1] No he encontrado noticias sobre este niño específicamente, pero sí esta noticia sobre tantos otros niños torturados en las cárceles marroquíes: https://www.flickr.com/photos/sahara/104121293

[2]  Un símbolo de la lucha por la libertad del pueblo saharaui es levantar las dos manos en señal de paz

domingo, 17 de mayo de 2015

Relato

ACABAR CON LOQUEMESOBRA


Sé, desde pequeña, que dentro de mí se esconde una flaca que en algún momento saldrá a la luz si yo me esfuerzo lo suficiente. Es mi compañera de todas las horas, de todos los días. Mi único sueño cada noche, mi primer pensamiento cada mañana. Ella es una pobre flaca oprimida por todos los pliegues de grasa y todos los kilos demás que tiene este cuerpo. Ella es como la última muñequita rusa del juego. Mi yo flaca, mi yo verdadero. Y ¿sabés? ¡Tengo que liberarla de acá dentro!

Por cierto, me llamo María, y aunque a simple vista veas que aquí sólo hay un cuerpo, en realidad –como te decía- son dos. Tengo el cuerpo fragmentado: una parte es la que soy yo (es decir, Mimejorversión) y la otra parte es Loquemesobra, un error agregado al modelo original. Loquemesobra lo odio, me da un asco impresionante. No soporto ni verlo ni tocarlo, no quiero que se me acerque ¡puaj! Es como… como un fallo de fábrica, ¿sabés? Una carne ajena. Un trozo a tirar a la basura. Algo que no debería estar ahí bajo ningún concepto. Algo que yo me voy a encargar de arreglar personalmente.

¿Sabés? Incluso me pasa que cuando me busco en el espejo, en él solo veo un cartel luminoso que dice 404 NOT FOUND. Me busco ¡pero no me encuentro! ¡¿entendés?! Es muy raro, pero no estoy ahí, ¡te lo juro por mi cara bonita! (la que está debajo de esta que ves cachetona). Eso del espejo, definitivamente, no soy YO. ¡Mi YO es otra cosa! Para que me entiendas… yo soy… Yo soy la última muñequita rusa. La pequeña y delicada. La linda. La recubierta y protegida. La escondida tras estas inmundas capas adiposas que vos ves a primera vista.

Yo sé que tengo dentro de mí a mi verdadera imagen: Mimejorversión, ¿entendés? Me está esperando en algún lugar ahí adentro, y saldrá cuando yo me esfuerce lo suficiente ¡Me lo dijeron las cinco nutricionistas que he visitado! ¡Dicen que ya llegará! El lunes que viene, el mes que viene, el verano que viene, o el año que viene… ¡pero va a llegar!

En cualquier caso, que quede entre vos y yo, pero… ya tengo un plan para adelantar los acontecimientos. Es que… Mimejorversión me espera, y yo no quiero hacerla esperar más, ¿entendés? Odio con toda mi alma a Loquemesobra. Así que tengo un nuevo plan especial y transgresor... porque en realidad ya he probado todos los métodos tradicionales y ninguno ha funcionado.

Mirá te cuento: probé con varias dietas (la dieta de los coles de bruselas, la dieta de la sopa, la dieta de la luna, la dieta de la zanahoria, la dieta de los refrescos light…) y no funcionó ninguna porque tarde o temprano Loquemesobra volvía y a veces incluso volvía más grande. También me he machacado encerrada en la oscuridad de sórdidos gimnasios, aunque huí de ellos pronto porque el resto de la gente que los frecuentaba me miraba con asco cuando sudaba (¡claro! no podía explicarles que ese sudor no era de mi verdadera yo, sino de Loquemesobra)… Opté entonces por salir a caminar por el parque (incluso lo hice envuelta en plástico para sudar más y acabar antes con Loquemesobra), pero las miradas en la nuca (y algunos insultos a Loquemesobra) me volvieron a empujar al abandono de otro plan más. Intenté también fumar (dicen que ayuda), probé con ayunos durante varios días, vomité alguna vez, y hasta tomé pastillas que me recomendaron farmacias y centros de estética (bien saben ellas ayudar a todas las enfermas de ocupación de Loquemesobra, ¡este maldito parásito!… pero conmigo no funcionó nada, creo que por culpa mía que hice algo mal, o porque Loquemesobra, en mi caso, es un enemigo muy fuerte). Me faltó no más probar con la cirugía estética, lo que pasa que no tengo dinero suficiente… ¡Sino vaya que si lo intentaba! ¡Dicen que eso sí soluciona todo y para siempre! Aunque hay gente también que advierte que son peligrosas... Pero.. ¿Qué querés que te diga? ¡Me da igual! ¡Yo lo intentaría! ¡Haría lo que fuera por deshacerme de mi archienemigo Loquemesobra!

En fin, como te iba contando, estoy trazando un plan que creo que va a ser infalible para acabar con Loquemesobra. El otro día me puse a pensar que para encontrar a la última muñeca rusa hay algo que no puede fallar: ¡¡¡destrozar a todas las muñecas que la cubren!!! Dios mío… ¡¡¡Si es que soy brillante!!! ¿¿verdad??

Así que nada, el plan es el siguiente: esta noche, cuando pase el tren de las diez y cuarto, voy a lanzarme a las vías como un gusano de seda esperando que la cáscara se rompa y vuele por fin mi flaca, hermosa y pequeña muñequita rusa como una mariposa libre en la noche. 

¿Querés venir conmigo y ser la primer persona en observar mi belleza?

jueves, 2 de abril de 2015

8 de marzo

Tienen hijas, no tienen hijas. Se aman entre ellas. Son de colores. Tienen cien amores y doscientos odios. Alimentaron a pueblos enteros. Transmitieron conocimiento. Cuidaron, mimaron y curaron heridas. Dieron aliento y lo quitaron. Reclamaron pan y libertad.

Se oyen sus voces. Se funden con las nuestras.

Vienen, codo a codo, de otros tiempos, otras montañas y otros bosques. Se oyen las voces de esta esquina, de aquellos senderos, de otras avenidas. Hablan desde las fábricas, las casas, los telares, los campos sembrados, las huelgas indefinidas, la ciencia, las cárceles, las hogueras, las revoluciones.

Se oyen sus voces. Se funden con las nuestras.

Retumban los ecos femeninos silenciados de la historia y viajan por nuestros cuerpos, y fluyen hasta las manos, y ordenan a los dedos que tecleen en contra del olvido. Es marzo. Y las oprimidas de la historia se alzan en nuestra memoria.

Se oyen sus voces. Se funden con las nuestras.


[Texto escrito para "Tizziri Fanzzine" Nº2, publicación feminista de Canarias. Puedes leerlo completo aquí]

martes, 17 de marzo de 2015

EN DEFENSA DEL AMOR PROPIO

Como primer acto de amor
Como el más importante amor
Como el primer acto de salud
Como el primer acto de reconciliación con nosotrxs mismxs
Como el primer acto de venganza contra quienes nos condenaron a la marginación
Como el primer acto de rebeldía contra quienes no nos dejan ser nosotrxs mismxs

Contra quienes no nos dejan ser felices...

El amor propio como primer paso hacia la más absoluta desobediencia de la norma.


viernes, 13 de marzo de 2015

Por qué el feminismo me hizo anticolonialista e independentista.


No se puede despatriarcalizar sin descolonizar (y viceversa)

Leo de casualidad una frase de Monedero sobre Catalunya: “El sueño de empezar de nuevo puede parecer una solución adecuada pero luego no es real, porque llevamos cinco siglos de aventura en común”. Y pienso automáticamente en el mítico graffitti de las Mujeres Creando: “No se puede descolonizar sin despatriarcalizar”. Ni viceversa, pienso yo. Acto seguido, se me viene a la cabeza una de mis últimas charlas con una abuela, sobre su marido maltratador: “¡es que ya llevamos casados tantos años, mija!”- me dice en tono de resignación. ¿Empezar de nuevo a estas alturas? ¿Romper lo que ya está hecho desde hace tantos años? ¿Por qué? ¿Con qué fin? 


A mi modo de ver el patriarcado tiene tres raíces fundamentales: la división del trabajo, la propiedad privada de las personas y la diferencia de valor y poder atribuida a hombres y mujeres (en todos los sentidos: político, cultural, etc.). Y para justificarse recurre a argumentos relacionados con la biología (cuestiones de “superioridad biológica”), o bien la tradición y historia. Tal es el caso de las frases de Monedero y la Abuela, ambas utilizan como justificación la historia para que todo siga como está: “es que siempre ha sido así”. ¡Curioso asunto! Porque si aplicáramos esa frase a todas las cosas, nada cambiaría en este mundo… viviríamos en un status quo absoluto: político, económico y social. 

Pero todo tiene su FINAL (¡nada dura para siempre! ya lo dijo Héctor Lavoe).

Total, que con el tiempo y mi activismo feminista empecé a darle vueltas a la idea de que las relaciones patriarcales son parecidas a las relaciones colonialistas (y viceversa), solo que en vez de entre hombres y mujeres, ocurre entre países.


·                     División del trabajo: Sobre qué tareas o actividades pueden desarrollar oprimidxs y opresores; qué funciones cumplen.  
 Como todxs sabemos, la diferencia de género en el sistema patriarcal implica una división sexual del trabajo, la cual tiene como consecuencia una explotación y esclavización* de las mujeres, las cuales quedan como seres reproductores, criadoras y cuidadoras de seres humanos (la futura mano de obra para el capital). Por su parte, las tierras ocupadas/colonizadas son expoliadas de sus riquezas/recursos en beneficio del Estado invasor/opresor, y su trabajo se reduce a proporcionar (generalmente) materia prima o, en su defecto, mano de obra barata o esclava. Son ambas (mujeres y Naciones/Estados oprimidos**) seres que viven para otro que se beneficia del fruto de su trabajo.


·                     Valor y Poder: Quien detenta el poder define/construye la realidad y establece las normas. La voz del opresor es más válida que la de lxs oprimidxs.
Son miles las limitaciones identitarias impuestas a las mujeres por la ideología patriarcal, y me considero incapaz de hacer una lista. Pero las principales limitaciones –a mi modo de ver- están relacionadas con las opciones de realización personal y sexual, ya que el mandato del rol de género femenino en la sociedad machista sólo nos habla de realización a través de la maternidad y la pareja/amor heterosexual, es decir, a través del encadenamiento a nuestros posibles opresores o a un rol opresivo que limita todas las demás opciones de ser y de vivir como mujeres. Lo mismo ocurre en las tierras ocupadas, donde las identidades propias de los lugares/lugareñxs son reprimidas, y sólo se considera correcto corresponder a la identidad otorgada por el opresor (religión, idioma, etc., es decir, colonización lingüística y cultural). En cualquiera de los dos casos hablamos de que la propia identidad de lxs oprimidxs viene definida por la ideología opresora, por el opresor. ¿Y qué reclamamos siempre desde los feminismos? El derecho a elegir nuestras propias identidades, a definirnos nosotras mismas, a elegir nuestro destino. ¿Y qué sino elegir su identidad y su destino es lo que están pidiendo Palestina, el Sahara, el pueblo Kurdo…?

Lo más importante quizás sea el detalle de que cada vez que una oprimida quiere liberarse de una relación machista, su opresor ejerce una violencia brutal sobre ella como un último intento de mantenerla a su lado (ya que no la convence por las buenas, pues aplica la fuerza para retenerla por las malas). Cada vez que una nación quiere independizarse de su Estado opresor, y elegir su camino, ocurre exactamente lo mismo (véase por ejemplo Plan Cóndor en Latinoamérica).

·                     Propiedad Privada: ¿Qué es de quién?
El tema de la propiedad privada quizás sea el más fácil de relacionar. Un hombre cree que la mujer es suya. Un Estado invasor** dice que tal tierra le pertenece, que es “el país” que él dice que es (y punto pelota, da igual lo que ese pueblo diga ser o quiera ser). 

Los hombres “conquistan” mujeres. Los Estados opresores conquistan, invaden y colonizan las tierras ajenas.


¡Qué perverso! ¿verdad?


Cuando asumí todo esto en mi vida, cuando visibilicé el esquema y las redes del sistema patriarcal, cuando supe identificar cómo se manifiestan sus relaciones opresivas fui capaz de verlo todo clarísimo. Y el feminismo, poco a poco, me llevó al independentismo: España es el macho patriarcal que somete a las Islas Canarias. Las conquistó hace más de 500 años, les ha impuesto colonialismo cultural y lingüístico, les niega su identidad propia, se burla de la gente del lugar, las tuvo sometidas durante años a proporcionarle materia prima, hoy turismo y en el futuro se había propuesto que fuera el petróleo (menos mal que les salió mal). Todo esto sin importar lo que las propias Islas quieren y necesitan, limitándoles otras posibilidades de ser y de vivir, prohibiéndoles elegir su destino.

Así que: ¿Empezar de nuevo a estas alturas? ¿Romper lo que ya está hecho desde hace tantos años? ¿Por qué? ¿Con qué fin?...

Respuesta simple: Libertad, abuela, ¡LIBERTAD!


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* Supongo que no debería aclararlo, pero lo aclaro por las dudas: hablamos de esclavitud porque es trabajo gratuito e involuntario. Involuntario porque la obediencia a estos roles es por ideología patriarcal impuesta, es decir, adquirida en los procesos de socialización. Una ideología que nos dice cuál es el papel de las mujeres en nuestras sociedades y nos pone bajo amenaza si pensamos en desobedecerla.
**Aclaro que existen ambos, naciones oprimidas bajo un Estado opresor y Estados independientes oprimidos por otro Estado (como por ejemplo el clásico binomio Norte-Sur).


viernes, 6 de marzo de 2015

Indisimulada

No puedo disimular este cuerpo, no tengo donde esconderlo.
No soy frágil.
No soy delicada.
No soy débil.
No cumplo con el canon.
Y se me nota. 


No puedo disimular este desborde
esta ruptura de límites
esta okupación (i)lícita
estas carnes (sobre)salientes.
No puedo disimular que soy fuerte,
No puedo disimular el sonido firme de mis pasos,
ni que estoy segura de mí misma,
por dentro,
por fuera,
y en todos lados. 

No puedo cumplir con tu deseo de odiarme a mí misma,
de sentir vergüenza de lo que soy
o de sentir vergüenza de no sentir vergüenza de lo que soy.

No puedo.

No puedo porque no quiero.
No quiero porque me importa una mierda.
Me importa una mierda porque me amo.
Me amo porque todo me importa una mierda. Por fin.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Fat is the new black

Resistiendo como gorda, como negra, como guerrillera, 
¿yo? ¡ballena!
Krudas Kubensi


Hace unos días alguien me llamó "exagerada" por hacer referencia a esta idea que desde ya expongo en el título: la gordofobia es una nueva forma de racismo.Y no es algo que piense desde hace poco, o algo que sólo lo piense yo; no, para nada. Es algo que vengo viendo, leyendo y reflexionando desde hace unos cuantos meses, después de leer a Assata Shakur (luchadora socialista y antirracista de las Panteras Negras) relatando en su autobiografía  cómo vivía las retricciones raciales en las tiendas, playas, cafeterías, educación y sanidad, en los Estados Unidos de los años cincuenta (por cierto, este libro me cambió la cabeza en lo que respecta a entender el racismo en EEUU y lo recomiendo mucho). 

Mientras leía iba pensando: salvando las distancias, mucha gente (tanto yo como otras personas que relatan sus vidas en Stop Gordofobia), hemos experimentado muchas de estas cosas, con más o menos explicitud según la ocasión, por ser gordas.

Veo cierta similitud corporal entre ser gorda y ser negra. Ser gorda es ser algo 24 horas al día, 7 días a la semana. Una cualidad física de la que no puedes huir, algo que no puedes disimular de ninguna forma (igualito que ser negra/o). Algo que encima tiene (al igual también que la "negritud") toda una serie de etiquetas adjuntas a la cualidad física: ni la gente negra, ni la gente gorda, podemos escaparnos al ojo humano ni a la opresión adyacente a nuestra cualidad, impuesta por ese ojo que nos mira y que piensa automáticamente que somos -por ejemplo- unas delincuentes en el primer caso, o unas vagas insalubres, en el segundo.

La gran diferencia, quizás, radique en que el racismo es más explícito que la gordofobia. La sutileza de la gordofobia implica que no haya un cartel en el que se pueda leer "se prohíbe la entrada a los gordos", pero los gordos estemos igualmente prohibidos.

¡Cuidado! No estoy diciendo que el racismo no exista o esté superado (soy una sudaca en territorio europeo, sé que no lo está), ni estoy comparando las discriminaciones con intención de establecer una jerarquía entre ellas (como dice mi amigo Carlos, esto no es un concurso de "Miss Oprimida"). Sólo me sirvo de los paralelismos que me ofrecen estas dos discriminaciones, para poder intentar explicar (desesperadamente) la discriminación gordofóbica que padecemos miles (o millones) de personas en silencio. 



- Experiencias gordofóbicas cotidianas: medicina, trabajo, tiendas... - 

Que yo recuerde, mi primer experiencia gordofóbica directa ocurrió en una tienda de ropa Stradivarius, hace ya muchos años. Entré para comprarle un regalo a mi hermana (que lleva una 38), y nada más entrar me paró una dependienta por un pasillo y me dijo "aquí no hay ropa para ti". Yo, acomplejada y nada empoderada, me di media vuelta y me fui a llorar a mi casa. Aún hoy elucubro en mis pensamientos las mil respuestas que podría haber dado, o fantasío con lo que diría en mis circunstancias actuales de empoderamiento gordo.

En cualquier caso me pregunto: de manera indirecta, ¿cuántas tiendas son las que me tienen prohibida la entrada? (y no me vale el "puedes entrar a mirar").

Hoy en día se leen titulares en los periódicos de Estados que inician "la cruzada contra la obesidad", "la guerra a la obesidad", "acabar con la epidemia", sin pensar -parece- que hacen referencia a mí, a mi cuerpo... como si yo misma fuera algo a extirpar de esta sociedad. ¿Alguien está pendiente de los estudios que, como los de Esther Vivas, denuncian que la obesidad está relacionada en la mayoría de los casos con las clases bajas y una falta de acceso a una alimentación saludable por motivos económicos que apuntan a que la gordura también es una consecuencia de la pobreza?

Si hay algo a extirpar en este mundo es la mala/desigual distribución de la riqueza.

En EEUU y en muchos otros países, las aseguradoras médicas establecen cláusulas en los contratos por las que no se comprometen a atender al paciente si su malestar/enfermedad está relacionado con la "obesidad". ¿Alguien está al tanto de la cantidad de malestares/enfermedades/consecuencias que se le achacan a la obesidad sin que esté científicamente demostrado que sea ésta la causa real? (por las dudas aclaro: estoy diciendo que prácticamente de TODO le echan la culpa a la obesidad, y que fácilmente puedes quedarte sin atención médica aunque la estuvieras pagando... mi médico me ha recetado adelgazar para curarme de una gripe, no digo más). ¿Alguien se ha planteado por qué, desde hace relativamente poco tiempo, se considera obesa a una persona con unos 10 kilos demás? Sin ir más lejos, a una miembro de mi familia con 10 kilos demás (exactos) se le fue impuesta dicha cláusula en el contrato del seguro médico, alegando que estaba "obesa". ¡Y todo esto si la aseguradora no te rechaza desde el principio, claro! Porque hay aseguradoras que ni siquiera te admiten en sus listas por ser gordo/a. Todo esto resulta preocupante en países donde las personas no tienen acceso a una atención médica pública/gratuita (que por cierto, cada vez son más). 

¿Te estás preguntando cuánto dinero se estarán llevando muchos médicos a costa de echarle la culpa de todo a la obesidad, y a costa de considerar a una persona "obesa" cada vez con menos kilos demás, de responsabilizar al sujeto de todo, y hacerle pagar las facturas siempre aparte? ¿Te estás preguntando cuántas personas, por no poder pagar, se están quedando sin atención médica? 

Yo sí.

La situación es, realmente, alarmante. Y todo pasa ante los ojos de todo el mundo, sin que nadie se extrañe o se queje... ¿Por qué? Porque se considera que la gente que está gorda, lo está porque quiere, que es su culpa (¡dios mío! ¡la maldita culpa siempre!). Hace poco me pasaron este artículo que desmonta el concepto de "fuerza de voluntad" científicamente, lo dejo aquí sólo para ir ya contraargumentando a aquellos que vengan a decirme que sí es culpa nuestra: http://loquedicelacienciaparadelgazar.blogspot.com.es/2015/02/el-estigma-de-estar-gordo-ii-por-que.html?spref=tw

Por último, para terminar de perfilar este asunto, dejo constancia de las dificultades para conseguir trabajo siendo gordo o gorda (y todo esto, repito, basándome en historias cercanas, personales y en testimonios que vamos publicando en la página Stop Gordofobia, donde hablan de sus casos personales ya más de 20 mil personas). Es más que evidente que en esta sociedad de la imagen que vivimos (o padecemos) la apariencia es fundamental para prácticamente todos los puestos laborales. En este sentido, las gordas y gordos nos vemos sin posibilidad de acceso a numerosos trabajos, a pesar de estar cualificados/as para el empleo (hay ya casos de personas que les niegan puestos públicos por su sobrepeso, y hace poco fue puesta en cuestión la Ministra de Sanidad de Bélgica por ser gorda). 

Y por no aburrir, ni extenderme más en este punto de la gordofobia cotidiana, no explicaré ampliamente sino sólo nombraré numerosas invisibilidades diarias: no hay gente gorda en la televisión o en las películas (salvo haciendo el ridículo, o el papel de su propia identidad gorda), no hay gordos protagonistas de obras teatrales, no hay gordas en las revistas, ni en los periódicos, ni en la política; se nos perdona en la música si somos brillantes y nos comprometemos a adelgazar y cambiar nuestra imagen con el tiempo (Rosa, Adele, Susan Boyle...). Y bueno, ¡la última!: ahora resulta que algunas gordas se han colado en las pasarelas y la gente se escandaliza. 

Resumiendo, hay sitios a los que no podemos entrar, hay médicos que se niegan a atendernos, hay empresas que se niegan a admitirnos, y no se nos ve por ninguna parte: cumplimos la contradicción de ser corporalmente hipervisibles y mediática-cultural-laboral-políticamente invisibles. 



- La hipervisibilidad invisible, el nuevo racismo - 

Por lo expuesto hasta ahora afirmo que no tenemos representatividad real ni simbólica. No existimos. Y de las relaciones afectivo-sexuales ni hablo, porque me da para un libro entero. 

No existimos y vivimos en soledad. Y esta invisibilidad alimenta el hecho de que cuando nuestra hipervisibilidad se hace visible en algún sitio, seamos los seres extraños,  raros, señalables, excluíbles.

Por eso creo que esto es una nueva forma de racismo. La delgadez copa todos los sentidos, como siempre lo hizo la piel blanca, mientras eran invisibilizadas las personas negras, sus costumbres, sus vidas, y el maltrato, la violencia y la humillación a la que siempre fueron (y lamentablemente siguen siendo) sometidas.

El colmo de nuestra invisibilidad llega cuando al denunciar la discriminación gordofóbica que sufrimos, la gente se burla de nosotras, ridiculizan nuestros reclamos, se ríen de nuestras experiencias y denuncias.

Quizás no se visibilice ahora mismo las amplias consecuencias que tiene la gordofobia, porque recién se está empezando a teorizar e investigar sobre ella (al menos en el mundo de habla hispana), pero estoy segura que no será complicado encontrar relación entre experiencias de bullying gordofóbico y anorexia, bulimia, aislamientos, depresiones, ansiedades, fobias varias, y hasta el suicidio. Lo mismo que tampoco será difícil encontrar relación entre gordofobia y negligencias médicas varias, o información acerca de cómo la presión gordofóbica conlleva muchas veces la imposibilidad de adelgazar en quienes se lo proponen (los relatos que tenemos en Stop Gordofobia dan cuenta de todo esto).

Una vez alguien me dijo: "Una persona deja de ser racista cuando dice: <me follaría a un negro>", opino lo mismo de la gordofobia. Tú lector, tú lectora: ¿te acostarías con una gorda? ¿te follarías a un gordo? 

Sé sincero/a. 

Reconoce tu gordofobia. 


- Opresión gordofóbica y otras opresiones - 

Sé que mucha gente al leer esto pensará "cómo se atreve a comparar Sudáfrica, EEUU, siglos de tráfico de esclavos/as..." con la gente gorda, o como decía al principio, muchos me llamarán exagerada

Al respecto, decir tres cosas: 

1) Lo importante para acabar con las desigualdades es anticiparnos en el tiempo, es la prevención. La gordofobia no tiene el mismo bagaje histórico que el racismo, ni la misma cantidad de víctimas (jamás se me ocurriría afirmar algo así). Pero debemos ser capaces de identificar una opresión antes de ver el reguero de sus consecuencias... ¡anticiparse al enemigo!


2) La gordofobia es una opresión estructural en la medida que restringe la vida y las oportunidades de una gran cantidad de personas (e incluso las somete de forma violenta: son comunes los acosos escolares y callejeros), es omnipresente en las sociedades occidentales, es jerárquica (hay un grupo de personas que se benefician, tanto social como económicamente de ello) y excluye al grupo discriminado de los ámbitos en los que la realidad es definida (como los mass media, por ejemplo... más info aquí: http://ladobleefe.blogspot.com.es/2013/11/hablemos-del-privilegio-de-ser-delgads.html). 

3) La gordofobia, como opresión estructural no es una opresión aislada: se mezcla con otras opresiones como la de clase, de raza, orientación sexual, religión o habilidad (personas con diversidad funcional). Esto significa que artículos como este que enlazo a continuación, y que explica por qué es peor insultar a alguien por negro que por gordo, quedan absolutamente carentes de sentido y fuera de lugar: https://madredemarte.wordpress.com/2013/05/22/que-diferencia-hay-entre-insultar-a-un-nino-porque-es-negro-o-porque-es-gordo/.
Krudas Cubensi


El artículo de este último punto, que compara el racismo y la gordofobia jerarquizándolas, ha sido el que me ha llevado a escribir este post con intenciones de desjerarquización. Las opresiones son todas diferentes y entrecruzadas sin status de superioridad (aunque repito: aquí comparé dos para intentar visibilizar una que está invisible, que es la gordofobia).

Creo que debemos tener presente que la intersección de opresiones es la norma en un sistema opresor. No podemos luchar contra una opresión ejerciendo o invisibilizando otras, porque seguimos alimentando a ese mismo sistema opresor general. Pero yo me callo ya, porque no puedo explicarlo mejor que Paco Vidarte (hablando de la lucha LGTB unida a otras luchas): 

<< No basta con ser pobre, negro, bollera, parado, trans, proleta, sin techo para poder pasar del resto de la gente porque bastante tenemos con ser negros, pobres, maricas como para preocuparnos por los demás, aparte de que no se metan con nosotros. No basta con que te pisen el cuello por maricón o por negro para que tú encuentres justificado pisar por tu parte otros cuellos más débiles que el tuyo, o igualmente vulnerables, sólo que por otros motivos. No basta con ser trans o bollera para poder comportarte sin complejos como una auténtica hija de perra y pisar a otras trans, a otras bolleras, a otros emigrantes porque en algún aspecto de la vida te encuentras por encima de ellos. Que te pisen el cuello por maricón no es justificación para que, como maricón, le pises el cuello a la ecuatoriana que limpia tu casa.
 
Si algo así como una Etica LGTBQ es pensable y deseable, ha de partir del hecho de que la lucha contra la homofobia no puede darse aisladamente haciendo abstracción del resto de injusticias sociales y de discriminaciones, sino que la lucha contra la homofobia sólo es posible y realmente eficaz dentro de una constelación de luchas conjuntas solidarias en contra de cualquier forma de opresión, marginación, persecución y discriminación. Repito. No por caridad. No porque se nos exija ser más buena gente que nadie. No porque tengamos que ser Supermaricas. Sino porque la homofobia, como forma sistémica de opresión, forma un entramado muy tupido con el resto de formas de opresión, está imbricada con ellas, articulada con ellas de tal modo que, si tiras de un extremo, el nudo se aprieta por el otro, y si aflojas un cabo, tensas otro.
 
(...)  Esto hace que aquello por lo que hay que luchar no sea la derrota de la homofobia sin más y que los demás luchen cada uno por su cuenta contra lo que los oprime. El objetivo de toda lucha, por ejemplo, contra la homofobia, o contra el racismo, o contra la misoginia es la no discriminación de los oprimidos sistémicamente por cualquier causa. (...) Éstos, de suyo, forman parte todos delgran grupo de los excluidos sociales, frente a la clase poderosa que nunca o rara vez entra en estos jueguecitos de ponerse la zancadilla, sino que se divierte viendo cómo los desgraciados se putean entre ellos y, en vez de ser solidarios, prefieren descargar su rabia unos con otros, debilitándose, perdiendo toda posibilidad de cohesión como grupo de resistencia frente al verdadero poder opresor.

Si la opresión es sistémica, una Ética LGTBQ deberá cubrir todos los frentes. Contra la opresión sistémica, sólo cabe la solidaridad. Toda acción que sea meramente egoísta, insolidaria, refuerza el sistema de represión general. (...) la tentación de recurrir a la exclusión, a la discriminación, a la opresión para luchar contra la exclusión, la discriminación y la opresión es muy fuerte. Y de esa tentación se nutre el poder y el sistema de prejuicios, privilegios y valores que hacen existir la homofobia al lado de otras muchas formas de discriminación.>>

sábado, 7 de febrero de 2015

Máscaras

Hubo un interés económico detrás de la abolición de la esclavitud en EEUU.
Hubo un interés económico en la conquista de América Latina.
Hubo un interés económico en las guerras mundiales y en la creación de la ONU.
Hubo un interés económico en las dictaduras militares de los países del Sur.

Hay un interés económico detrás del genocidio de Gaza.
Hay un interés económico detrás de la ocupación marroquí del Sáhara Occidental.
Hay interés económico detrás de la difusión del odio a lxs inmigrantes.
Hay interés económico detrás de la difusión del odio a lo islámico.

Y hay un interés económico detrás de la difusión del odio por nuestros cuerpos.
La gordofobia sirve al capitalismo. Amarte es revolucionario.


[Publicado en Hysteria]

domingo, 11 de enero de 2015

¿Todo tiempo pasado fue mejor? Tecnologías y ciberactivismo.

 ¡Qué locura! ¡Qué locura en la ciudad!
¡Tu cultura me la paso por aća! 
La Tabaré.

Acabo de leer una nota en El País sobre la apocalipsis tecnológica, y me ha recordado a tantas otras notas y conversaciones presentes en mi vida en torno al eterno debate sobre las tecnologías, el móvil y la militancia política, la mayoría de ellas igual de apocalípticas que la nota del citado periódico.

La fotografía del centro del debate es la imagen de unxs niñxs mirando su móvil en lugar de mirar a Rembrandt (y no quiero ni entrar en el debate de por qué es una obligación admirar a Rembrandt si todo documento de cultura es documento de barbarie). Observando la fotografía, creo por fin que 1) lo de "apocalipsis" es una exageración y que la reflexión en torno a ella implica una contradicción interna, y 2) creo que es necesario dejar de demonizar a las tecnologías.

En cuanto al primer punto, la contradicción incurre cuando se da a entender que la preocupación del ser humano por la inmortalización de los momentos es actual y está relacionada con el móvil. Se quejan de que todo el mundo mira el móvil, y ofrecen a cambio que todxs miremos a Rembrandt, en una jerarquía elitista de las producciones culturales marcadas por el tiempo. 

La mayoría de las personas dramatizan esto de las tecnologías, y se tiran de los pelos hablando del acabóse de las conversaciones y las relaciones humanas conocidas hasta ahora, sin embargo, creo que hay algo más profundo en todo esto, y que ni siquiera Rembrandt escapó a ello. Es algo que está ahí desde el inicio de la escritura, de la pintura o la fotografía (y hasta en la obsesión por reproducirnos)... esas ganas de inmortalizarnos de alguna forma, de inmortalizar algo nuestro (cara o pensamiento) entre tanto devenir, que alguien sea testigo de nuestra diminuta existencia, sentirnos menos solxs, menos hormiguita, menos nada de lo que somos... dejar un granito de arena en/para otra persona... tener la tranquilidad de que en el futuro alguien lea mi nombre, mire mi cara, y no esté yo del todo muerta. ¿No es acaso lo que hizo el propio Rembrandt, quien tiene cerca de veinte autorretratos?

Yo no lo llamaría apocalipsis... más bien egolatría existencialista.

(Y sirva este blog de ejemplo).


Por otro lado, en cuanto al segundo punto, creo que debemos asumir que el problema no es la tecnología, sino la perspectiva o interpretación que el propio ser humano le da a la misma. 

Ayer mismo fui a un concierto de rock y el cantante de la banda empezó a despotricar sobre la tecnología, la música electrónica, el rap y las redes sociales que no son más que control social. Me dio mucha risa... su guitarra también es tecnología; yo estaba ahí porque me enteré de su concierto a través de una red social; y donde yo vivo el rap es uno de los estilos con más contenido revolucionario... ironías de la vida. 


Fot: Gijsbert van der Wal
Dice la nota de El País que el escándalo empezó, en cierto modo, por esa  fotografía de lxs niñxs de 11 años, que en lugar de mirar un cuadro de Rembrandt, estaban mirando sus móviles. Y confieso: yo a veces también soy una niña de 11 años pasando de todo enganchada al móvil. 

Y es que lo cierto es que me engancho en internet, porque en ella he aprendido muchísimo sobre feminismo y he logrado encontrar vías de expresión y comunicación extraordinarias e inmediatas: blogs, periódicos y revistas webs; grupos y páginas de redes sociales; música y películas  gratuitas, fuentes infinitas de pdfs (trans)feministas, socialistas, anarquistas, antiespecistas... 

Seré sincera: yo no sería la misma sin haber leído mil veces a Píkara Magazine, Mujeres en Red, Todas Somos Yoko Ono, Memes Feministas, Feministas Ácidas, Gorda!Zine y las notas de Beatriz Gimeno, Alicia Murillo, Filósofa Frívola o Brigitte Vasallo (¡y vaya que si son diferentes!); no se me hubiera roto el cerebro en mil pedazos sin las publicaciones sobre identidades de Frieda Frida Freddy y sobre sexo de Doctora Glass; no hubiera tenido acceso al posporno (wow!); no hubiera escuchado nunca a Perra Vieja, a la Furia, a Boca de Baba, a Griotte Wornos, a las Krudas Kubensi y a tantas otras creadoras feministas que ya son la banda sonora de mi vida...; y por supuesto: jamás hubiera crecido tanto ni curado mis propias heridas personales sin el trabajo que hacemos Carlos Savoie y yo en Stop Gordofobia. 

Los cambios se ven y se sienten, y hablo de mí porque no me atrevo a hablar en nombre de nadie más, pero estoy segura que son muchas las que estarán de acuerdo en esto conmigo: hemos crecido y seguimos creciendo.



Walter Benjamin estaba en contra de las novelas por ser libros muy largos que nos dejaba absortxs en una experiencia individual, a diferencia de otro tipo de creaciones literarias más cortas que permitían la experiencia colectiva, y con ello, una experiencia que él consideraba menos burguesa o más revolucionaria (a fin de cuentas siempre se ha achacado a la falta de conexión entre el proletariado la demora de la revolución soñada). Adoro a Benjamin, y tengo el mismo amor y nostalgia que él por lo "antiguo", pero está claro que se equivocaba y nos equivocamos al analizar la tecnología de esta forma. Creo que el problema no está en la tecnología sino en nosotrxs, en saber utilizarla a nuestro favor, tal como -a mi modo de ver- ha logrado hacer el feminismo.

La tecnología ofrece oportunidades (ya lo hicieron la imprenta y la fotografía; ahora lo hace internet). Pero está en nuestra mano aprovecharlas o no, y romper por fin con ese standby de "todo tiempo pasado fue mejor".